Supuestos "Hackers" registraron 366 títulos universitarios en la Senescyt y 600 licencias de conducir

Un PhD era el más caro, costaba hasta USD 10 000. Por licenciaturas e ingenierías los precios iniciaban desde los USD 1 000. Una supuesta banda de hackers o delincuentes cibernéticos habría cobrado estos precios por registrar un título falso en el sistema informático de la Secretaría Nacional de Educación Superior (Senescyt). 

Abogados, médicos, ingenieros, administradores de empresas, maestrías y hasta doctorados. La Policía y la Fiscalía descubrieron que 366 títulos en el país eran falsos y que una banda estaba detrás de esto. La misma red también habría atacado los sistemas informáticos de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), del Banco Central del Ecuador y otras entidades financieras. 

En 18 meses que los supuestos hackers operaron se calcula que movieron USD 1 millón a cuentas bancarias en el país y también derivaron el dinero a Colombia. Estos detalles los dio a conocer el ministro del Interior, José Serrano, en una rueda de prensa sobre la desarticulación de la presunta organización. 

El operativo se realizó en la mañana de este viernes 8 de enero del 2016 y fue denominado ‘Impacto inicial’.

En conclusión, esos "hackers" fueron los culpables. 

Lorena Bravo, directora de esta entidad, detalló que se han detectado 600 licencias fraudulentas. Por cada documento, la supuesta banda cobraba entre USD 1 000 y USD 3 000. Las autoridades de la ANT y la Senescyt detectaron estas anomalías luego de que sus páginas web reportaban una serie de ataques. Eso ocurrió hace tres meses, desde entonces la Dirección General de Inteligencia de la Policía y la Fiscalía iniciaron una investigación. 

Entre las evidencias que se hallaron en el operativo constan contratos de compra y venta de vehículos, adquisición de seguros, sellos del Ministerio de Educación y hojas de vida de los posibles clientes que solicitaron un título académico. René Ramírez, titular de la Senescyt, indicó que los 366 títulos ya fueron bajados del sistema, es decir ya no constan como registrados. 

Advirtió que en una segunda parte de la investigación se concentrarán en buscar a los clientes, pues “la responsabilidad también es de quien solicita (los títulos falsos)”. 

En este caso, los investigadores recibieron alertas de posibles títulos adulterados, luego acudieron a las universidades que supuestamente los acreditaban y solicitaron los registros de notas, matrículas y asistencias. 

Pero al no existir esta documentación quedó confirmado el fraude. Incluso, la banda contaba con una impresora en donde se elaboraban de forma física las actas. Las personas detenidas serán puestas a órdenes de un juez y en las próximas horas se realizará una audiencia de formulación de cargos.